La burbuja de Tonsai


Después de unos 1200 km, llegamos finalmente al paraiso de la escalada de Tonsai. Nuestros primeros 300 km tailandeses se hicieron muy cortos, ya que iban acompañados de la emoción de haber cruzado la primera frontera con nuestras bicis y la motivación y alegría de saber, que pronto sacaríamos nuestra cuerda y resto de material de los petates  y exploraríamos las paredes de uno de los lugares de escalada más peculiares.

El día antes de llegar a nuestro destino, pasamos noche en un templo Budista, donde un monje muy simpático nos acogio al caer el sol y bajo la lluvia, y nos cedió una habitación, ducha, etc. Por la mañana no nos dejó marcharnos con los estómagos vacíos, y nos despertó con un desayuno, de estos que no se olvidan nunca: arroz, pescado, carne, sopa, fruta y dulces de huevo. (estómagos llenos hasta final de la ruta prevista...)
De camino a Tonsai, tuvimos que hacer una parada en un taller de bicis en Krabi para reparar la bici de Laura, que a pesar de haber intentado nuestras chapuzas, no lo habíamos conseguido. En 10 minutos consiguieron detectar y arreglar el problema: un placer desde entonces, volver a pedalear cuesta arriba...
Tonsai no es una isla, pero como si lo fuera, ya que se trata de una playa rodeada de paredes y jungla y el único acceso posible es por mar. Así que ante el asombro de los pescadores (que no entendían que pretendemos hacer allí con las bicis), nos montamos con todos nuestros bártulos en una barca y nos dirijimos a un lugar en el que tan sólo hay un camino sin asfaltar. Encontramos una bungalow de madera que adoptamos como campo base y hogar, y aparcamos nuestras bicis a ámbos lados de la cama, dónde han descansado durante tres semanas.
Ellas descansaron, pero nosotros no, así hemos podido ver una mejora considerable en nuestro grado de escalada empezando a proyectar cosas que no hubiesemos imaginado antes de llegar allí. Nuestros días tomaron una especie de rutina: sobre las 9 desayuno en Mamas Chicken, un restaurante, que más que un restaurante es una institución (grandes porciones, ricas y baratas). Luego todo el día escalando hasta las 17:30 con más escaladores/as que conocimos allí, ya que al final Tonsai es como un pueblo, y tras un par de días, ya conoces todas las caras. Por la tarde en el Freedom bar, a disfrutar una cervecita mientras el sol cae sobre el mar al horizonte; y tras una ducha, otra de las grandes porciones de Mama Chicken o de otro de los muchos restaurantes.
Alguna noche hicimos fuego en la playa o alguna fiesta en algún bar, pero la mayoría de los días estabamos demasiado cansados y aterrizábamos muy prontito en nuestra casita de madera.
La playa y la escalada allí son increibles, y creemos que podemos hablar de uno de los mejores lugares que combina ámbos; pero a la vez, tenemos la impresión de haber estado en una burbuja dentro de la Tailandia que habíamos conocido con la bici. La industria del turismo se ha encargado de hacer que cualquiera se sienta como en casa, pero de una forma que no estabamos buscando: dede Pizzas y  hamburguesas hasta bares con cócteles y una sobredosis de Reagge de la que todavía estamos desintoxicándonos. Hemos estado muy agusto y hemos disfrutado a lo grande, pero ahora que hemos salido de allí, podemos decir, que nos alegra volver a Tailandia con sus tailandeses y tailandesas.
Por otro lado también tenemos que comunicar una triste noticia sobre este maravilloso lugar, que por ahora es uno de los pocos que todavía no tiene un resort de lujo a primera línea de playa, y en su lugar está la jungla. Y decimos todavía, porque el terreno ya ha sido comprado por un millonario de Bangkog y las obras ya están comenzando. En internet no encuentro información concreta al respecto en castellano, ya que lo que nosotros oímos es muy impreciso, y tampoco sabemos mucho más. Iremos informando, conforme nos vayamos enterando. Mientras tanto, podeis echar un vistazo a este enlace, es una petición: 
https://secure.avaaz.org/en/petition
Ahora nos encontramos de camino a Birmania. Ayer acampamos en una playa de ensueño y pasamos una noche muy agradable y tranquila en nuetro paraiso particular. Hoy estamos en un pequeño hotel a poco más de 100 km de la frontera. No sabemos cuando volveremos a tener internet. Tampoco sabemos nada sobre ese tema en Birmania, así que aprovechamos para desear un próspero año nuevo, y mandaros un montón de besos muy grande. Hasta pronto!

3 comentarios:

  1. como lo pasaissssssssssssssssssss que guapos estaisssssssssss desde sartaguda, tu familia Laura un abrazo muy fuerte

    ResponderEliminar
  2. Hola Lurita, Me Aalegro de que os lo esteis pasando tanbien estas guapisima y se te ve una cara de felicidad que me da gusto verte, Hauke tambien esta guapo pero como tu nada.
    Un besazo muy fuerte y que lo paseis muy bien en Birmania.
    Os queremos mucho, mama y papa.

    ResponderEliminar
  3. Un beso también muy fuerte de vuelta!! Estamos los dos muy contentos y estamos disfrutando a tope la experiencia, nos encanta compartirla. hasta pronto!

    ResponderEliminar